La práctica de Mindfulness ha demostrado  beneficios en áreas como: la memoria, la atención, el estado de ánimo y la regulación emocional. Sin embargo no está claro, si hay una dosis mínima (tiempo mínimo de entrenamiento) necesaria para alcanzar dichas mejoras.

Basso et al. ( Behavioral Brain Research) en su estudio publicado el 27/ 09/ 2018 midieron los efectos de la práctica de Mindfulness en el estado de ánimo y en la cognición de un grupo de 72 participantes sin experiencia previa en meditación. Los participantes fueron asignados de forma aleatoria tanto al grupo de audios de meditación diaria como al grupo control que escuchaba podcast de la radio.

El grupo de meditación escuchó meditaciones guiadas de 13 minutos diariamente durante 8 semanas. Las meditaciones incluyeron ejercicios centrados en la respiración y una práctica de exploración corporal o body scan. El grupo de podcast escuchó extractos de 13 minutos del podcast Radiolab de NPR diariamente durante 8 semanas.

Los participantes se sometieron a evaluaciones neuropsicológicas y psicológicas y mediciones de cortisol salival (una hormona del estrés) al inicio del estudio, a las 4 semanas y a las 8 semanas. Se administraron pruebas neuropsicológicas a través del ordenador que incluyeron medidas de atención, memoria de trabajo y reconocimiento e inhibición de respuesta. Las pruebas psicológicas midieron: la atención plena (Mindful Attention Awareness Scale o MAAS), estado de ánimo, estrés, depresión, ansiedad, nivel de rumiación, calidad del sueño, fatiga, calidad de vida, autoestima y satisfacción con la vida.

Una vez realizadas las evaluaciones, los participantes fueron sometidos a una tarea que genera estrés. Se les pidió que se prepararan para una entrevista de trabajo y ofrecieran una presentación de cinco minutos sobre por qué deberían ser contratados frente a dos jueces que permanecían muy serios durante toda la prueba. A continuación se les pidió que realizaran una serie de ejercicios de sustracción en serie. Cada vez que cometían un error aritmético, se les pedía que reanudaran la tarea desde el principio.

Las medidas subjetivas de ansiedad se tomaron al inicio del estudio, inmediatamente después de finalizarlo, y en intervalos de 10, 20 y 30 minutos después de las tareas de estrés. Los niveles de cortisol salival también se evaluaron en cada uno de estos puntos temporales.

El estudio tuvo una tasa de abandono significativa: La muestra final incluyó 42 participantes (15 hombres, 27 mujeres).

No hubo diferencias entre los grupos al inicio del estudio y pasadas 4 semanas. A las 8 semanas, los meditadores mostraron un mejor estado de ánimo (η2 parcial = 0.11) (especialmente enojo reducido, hostilidad, desconcierto y confusión), menos ansiedad (η2 = 0.10) y menos fatiga (η2 = 0.15) que los controles. Los meditadores también mostraron una mejor memoria de trabajo (η2 = 0.11) y de reconocimiento (η2 = 0.10) y tuvieron más respuestas correctas en las pruebas congruentes de Stroop (η2 = 0.12) que los controles.

El estudio mostró que 8 semanas de meditación breve diaria mejoran notablemente: el estado de ánimo, la ansiedad en respuesta al estrés así como aspectos relacionados con la atención y la memoria. También mostró que 4 semanas de práctica no fueron suficientes para obtener resultados. Esto sugiere que los efectos de la meditación son acumulativos y solo surgen con la práctica repetida a lo largo del tiempo.

 

Nota: El estudio estuvo limitado por su alta tasa de abandono. Además, el hecho de que las intervenciones no influyeran de forma diferencial en las puntuaciones en Atención Plena arroja dudas sobre si pudo haber otros elementos que condicionaran el resultado final.

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