Ser humano significa ser rechazado en muchos momentos. Cuando vivimos periodos en que nuestros amigos no contestan nuestros mensajes, nuestras citas no salen como esperábamos, los proyectos no salen adelante u obtenemos respuestas como  “lamentablemente, no podemos ofrecerle este puesto” cuando buscamos trabajo podemos experimentar momentos de gran malestar. Este continuo rechazo resulta tan dañino que, si se produce de forma continua, puede generar mayores efectos sobre la salud que el tabaco o la obesidad. La relación entre rechazo y mala salud se debe probablemente al hecho de que el rechazo, un daño que surge en el marco social, activa las mismas vías de dolor en el cerebro que las que se activan ante lesiones físicas.

Cuando las personas practican la atención plena sus respuestas agresivas tienden a reducirse

Debido al profundo coste que supone el rechazo, se necesitan intervenciones que ayuden a las personas a manejar mejor este tipo de dolor. Afortunadamente, prácticas como el Mindfulness o la atención plena parecen contribuir a este propósito. La definición de atención plena hace referencia a un proceso psicológico cuya base se centra en la atención y la percepción que la persona experimenta en el momento presente sin realizar juicios sobre lo que percibe o siente.

Las personas que tienden a ser más conscientes en su vida diaria tienden a dar mejores respuestas frente al rechazo. Por ejemplo, cuando las personas practican la atención plena sus respuestas agresivas tienden a reducirse ante situaciones de rechazo social. Sin embargo, sigue sin conocerse con claridad como Mindfulness puede influir de forma positiva en la respuesta al rechazo.

En un estudio publicado recientemente y dirigido por Alexandra Martelli, una estudiante de doctorado perteneciente al laboratorio de David S. Chester, se investigó si existen circuitos cerebrales específicos que expliquen por qué las personas conscientes o Mindful enfrentan mejor el rechazo. Se centraron específicamente en una región de la corteza prefrontal cuya función es inhibir las emociones negativas, la corteza prefrontal ventrolateral (VLPFC). También se observaron las conexiones entre la VLPFC y las partes del cerebro que generan emociones negativas como la amígdala y la corteza cingulada anterior dorsal (DACC).

Para llevarlo a cabo, los participantes acudieron al laboratorio y completaron un cuestionario validado científicamente y que medía la disposición o  tendencia a la atención plena que presentan las personas. Se les pedía que estuvieran de acuerdo o en desacuerdo con afirmaciones como “Conduzco a lugares en piloto automático y luego me pregunto por qué fui allí. ” o ” hago trabajos o tareas automáticamente, sin ser consciente de lo que estoy haciendo”. Las personas conscientes o Mindful tienden a estar en desacuerdo con tales afirmaciones. Aproximadamente dos semanas después de completar esta medida, los participantes acudieron al centro de IRM (resonancia magnética funcional) donde ingresaron en un escáner de IRM que medía la función cerebral. Mientras esta máquina estaba funcionando, participaron en un  juego que consistía en pasarse la pelota junto a dos compañeros más. Durante las dos primeras partes del juego, los tres compañeros se pasaron la pelota el mismo número de veces. Sin embargo, hacia el final del juego, dos de los compañeros comenzaron a lanzar la pelota adelante y atrás, excluyendo a uno de los participantes. Una vez finalizada la actividad (justo tras quedar excluido uno de los participantes) y fuera del escáner de resonancia magnética se les pidió que completaran un cuestionario en el que se les preguntaba cómo se sentían de angustiados cuando se les excluía del juego. Se les ofrecían diversas opciones  a elegir como “Me sentí como un extraño durante el juego “y” jugar el juego me hizo sentir inseguro “.

Los individuos conscientes con frecuencia declaran tener menor angustia durante el rechazo

Tal y como esperábamos, las personas conscientes informaron sentirse menos angustiadas en relación al momento de exclusión. Cuando observamos la actividad cerebral de los participantes durante la fase de exclusión durante el juego, constatamos que tendieron a activar la zona del VLPFC para reprimir el dolor al rechazo. Sin embargo, los individuos más conscientes activaron el VLPFC en menor medida. Además y como añadido, los participantes conscientes mostraron menor conectividad (una medida que indica cuánto se comunican las dos regiones del cerebro) entre el VLPFC y las partes del cerebro relacionadas con la angustia, como la amígdala y el DACC. En resumen, los individuos conscientes no exhibieron el habitual incremento de emociones negativas que a menudo observamos cuando se experimenta rechazo social.

A su vez, esta reducción de la inhibición prefrontal ayudó a explicar por qué los individuos conscientes con frecuencia declaran tener menor angustia cuando experimentan rechazo. Estos hallazgos, aunque preliminares y obtenidos con una pequeña muestra de estudiantes de bachillerato, sugieren que los “individuos Mindful” lidian mejor con el rechazo social porque no intentan suprimir, en primer instancia y de forma automática, la experiencia, es decir, lo que sienten en el momento. Por otra parte, los resultados sugieren que aceptar de manera consciente, en lugar de reprimir el dolor parece tener relación con sanar la herida que generan las lesiones de índole social. Aprovechar las ventajas que ofrece el cerebro consciente puede ayudar a muchas personas a sobrellevar el dolor que genera el rechazo social.

Resumen Extraido de “Psychology Today”: David S. Chester

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